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viernes, 2 de agosto de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (EL ORÁCULO DE TAITA VIEJO)





El heraldo de las brujas Capítulo 9

Semanas después de encontrar a Jalisco, el terror del barrio, el campeón en natación y saltos de carambolas, tieso y lleno de hormigas, estaba con el Gordo Rafa, y Manolito, debajo de una mata de caimitillo[1] cerca del tejar de los Yáñez, pasando balance al tesoro que habíamos recolectado durante toda la semana. Dicho tesoro nos haría llamar la atención entre las chiquitas del aula y pasaríamos a ser los chicos raros y envidiados por los demás.
Teníamos, entre otras cosas:
  • Un botón de nácar pequeñísimo
  • Los dos colmillos del perro jíbaro que merodeaba por nuestro pasadizo secreto
  • Lentejuelas verdes, rojas y azules.
  • El esqueleto completo de una lagartija
  • Una piedra de imán
Y algo que nos convertiría de una vez y por todas en los chicos importantes de la escuela, una
chicharra[2] que cantaba lindo, atrapada por el Gordo quien la traía atada por un cáñamo y la hacía volar por encima de nosotros.



[1] Caimitillo.- Árbol sapotáceo de Cuba, tropical de madera dura y pesada oscura su fruta es pequeña de color púrpura cuando se madura.
[2] Chicharra.- Es el nombre vulgar de los  cicádidos, Las cigarras pueden vivir tanto en climas templados como tropicales. Tienen un desarrollo vital completo que dura de 2 a 17 años, según la especie. 


                        

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