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viernes, 20 de febrero de 2015

5 POETISAS INVITADAS AL DIALOGO POETICO PARTE 6 [FINAL]




BREA  


©Gema Bocardo Clavijo.[España]


ERdelV.- Tu eres mi ausencia. Te siento
en mis masculinas ansias,
macerando tus gemidos
pero absorbiendo tus ganas
en las gemelas alturas
de tus senos, dulce estancia.

G.B.- Es tu ausencia
una lacra;
una masa espesa
de brea y plumas
que me asfixia
y abrasa;
pegando mis pies al suelo;
alquitranando mis alas.

ERdelV.- ¿Brea dices? Soy galaxia
sobre tu pubis de fiebre,
sobre tu zonas
más cálidas,
donde mi piel de verano
devora besos y lágrimas

G.B.- Febril mi aliento...
me retuerzo hambrienta
en la cama,
vacío mi cuerpo,
embreado con tu ausencia
bajo las sábanas.

ERdelV.- Esos dedos que conozco
Junto a tus malas palabras.
Las que susuras gimiendo
convirtiéndote en mi gata


















SOMBRA


©Tania Alegría  Portuguesa


 T.A..-Mi sombra traza en tu espalda
el dibujo de un sendero
porque no pierdas la ruta
de tu mano hacia mi pecho:
ERdelV.- Vengo de nube y rocío
a la estrofa de tu cuerpo.
T.A.- te esperan mis impudicias 
en las esquinas del viento.
ERdelV.-  Nunca perderé la ruta
hacia tu vientre, por eso
déjame la puerta abierta
para besar tus momentos

T.A.- Mi sombra besa tu sombra
con boca de terciopelo
mientras esperan mis labios
la mordida de tu beso
ERdelV.- llega mi lengua y te lame
la roja flor de mis sueños.
Esa boca  que es la copa
de vinos menos añejos…
tus labios son a mis labios
el licor de mis empeños
T.A.- que deje un trago de sangre
en el caudal del deseo.

ERdelV.- Muchacha ven  a mi ruta
no te pierdas en anhelos
T.A.- Mi sombra deja una estela
con su lengua de veneno  
de tu garganta a tu vientre
que te trae hacia mi puerto: 
ERdelV.- Bogo por tu sombra púbica
voy descifrando secretos
con la lengua que te sabe
de memoria y sin respeto.
T.A.- en la mar de mi saliva
singla tu cuerpo, moreno.






AMADO

©Ime Bisassoni [Argentina]


Ime. Amado mío
tengo el paraíso en mis labios
cuando beso tu boca
y recojo claveles...
Erdelv. Para qué los claveles
si en tu jardín la flor aún perfuma
los atardeceres de mis ansias

Ime. para prenderlos en tu ojal,
cuando la música
se descuelga por tus espacios
Erdelv. No mujer, ya en mis espacios
no queda una leyenda
que no hayas conocido,
ni hay versículos de brumas
en mis noctámbulas caricias.

Ime. y una lágrima tuya
se convierte en fuerza hidráulica
la más poderosa
para un te amo.
Erdelv  Entonces dime
¿qué es el amor en el intento
de calmar mi sed entre tus senos?

Ime. Es el abandono en lagos serenos
es correr descalza como el viento
es decir te quiero sin palabras
y a cada momento.

Erdelv. ¿Qué es para ti el dulce hechizo?
Ime. Es el paraíso.

Erdelv. ¿Y quien es ese que con mano experta
te hace sentir gladiolos en el cuerpo?
Ime. Es el que me aturde y despierta
en un bramar de sentimientos.

Erdelv. Entonces deja tu libertad abierta
a los fragores de este amor intenso.



SIGILO 

©Graciela Guerrero Garay Cuba.



ERdelV.-  Me he ido de tu lado, tan de repente
que el mismo cielo con su luna llora
GGG.-  Quién sabe qué pasará ahora por tu mente,
cuando el silencio te envuelve y me devora.
Quién sabe, caramba, quién sabe,
si el reloj es un grito callado que se ahoga.

ERdelV.-  Grito o no, quiero tenerte  en este filo
del tiempo y envolverte en su eterno tul.
GGG.- Tal vez no importa el tiempo  ni acaso este sigilo.
Quizás vuelvan los mares y se tiñan de azul,
en esta ausencia tuya, necesaria y punzante,
no hay barcos en el puerto y ya nada es igual.

ERdelV.-  Es que tu cuerpo me llega tan pujante
Que lo acojo en mi cuerpo  como miel al panal.
Ven desnuda y discreta como un ave
que tus alas descansen hasta el atardecer
ggg.- Quién sabe, caramba, quién sabe.
Estas garras de miel salpicadas de sangre,
escalando invisibles el otro amanecer.
Desnuda la esperanza; las manos, sin la piel.

ERdelV.- Qué nos llevan al delirio de la miel
Cuando nuestros cuerpos enfrentan a la muerte
Enlazados en el fuego de la piel
¿crepúsculos y albores  en nuestros coralillos?
GGG.- Qué pasará cuando el amor se agite y me despierte.
Sonámbula,  perdida, borrada la mujer.
ERdelV.-Sonámbula y perdida vendrás por mis pasillos
no pierdas esa esencia que me ha  hecho estremecer

GGG.- Tu figura es un monte, sin veredas ni trillos.
El mar quedó de blanco y no puede volver.







VERSO AMOR


©María de los Àngeles Albornoz




MdelosAA.-Con perfume a verso
quiero hablarte “amor”…
ERdelV.- Déja que mis labios aniden un beso
En el rojo réquiem de tus labios
Y que mis dedos suban
por la espuma de tus muslos
hasta la corola de tu monte.
MdelosAA.- Déjame exhalar tu aliento.
Que el lirio alado de tus dedos
recorra el níveo cirio
de mi piel…

ERdelV.- Sólo cierra los ojos
Y háblame esas palabras que confundo
con  el agua del río entre las piedras.
MdelosAA.- Con perfume a verso
quiero hablarte “amor”…

ERdelV.- Su magia quiero mujer,
Establécete en mi cuerpo.
Mira mis ojos .
MdelosAA.- Deja a la luna prisionera en tus ojos
conjugar distancias,
cabalgar nostalgias,
alumbrar esperanzas.

ERDELV.-  Beso tu vientre
en el silencio que conoces,
las brumas que te desconciertan
y ese aroma de ti que me pierde
en el abismo de tu piel.
MdelosAA.- Con perfume a verso
 quiero hablarte “amor”…
Deja que tu beso punzante
arrase mis entrañas
para encender caricias.

ErdelV.-  Mujer, Ah mujer, tierno pétalo
Que estrujo en mis dedos. Bandera y sol.
MdelosAA.- Amor
Locura armoniosa,
inexpugnable
amanecer eterno.

miércoles, 11 de febrero de 2015

PRESENTACION DE DOS LIBROS DE LA POETISA CUBANA ODALYS LEYVA

LA POETISA CUBANA, ODALYS LEYVA

Mi siempre estimada Colaboradora de la Revista Guatiní Odalys Leyva, en esos tumbos de ires y venires con el verso en ristre por el mundo y por su tierra cubana, va a presentar el próximo día 20 de febrero en la Sala Nicolás Guillén, en la más que centenaria Cabaña, en la Bahía de La Habana, dos recientes publicaciones editados por la tunera San  Lope. FANTASMAS INSULARES y EL APOCALIPSIS NO NIEGA LAS PALOMAS Donde se encuentran alojados veros libres, en prosa y la estructura decimal en metrica  endecasílabas, de una factura exquisita, de contenido humano y universal.
Los colegas Diusmel Machado y Alexander Besú, expresan sus opiniones sobre sendos libros. Felicidades y éxitos querida Odalys.

HACIA CUBA, PARA ODALYS

[Decineto, alejandrino].

En tus versos mitigas  esas penas del Hombre
en palabras tan viejas, de sabor linsular
esas penas martianas, esas penas sin nombre.
que atormentan el alma con su cruz de viajar

Pero el hombre se escapa hacia nuevos senderos,
donde dejas un trillo  que lo abrigue y asombre
ahuyentando sus penas en los nuevos canteros,

Madurando el futuro de los frutos y amores
que eclosionan, Odalys, como limpios candores
de nuevas alboradas sin cuandos y sin  peros...

Ernesto R. del Valle [Cuba-EUA]
Editor Revista Guatiní.





 FANTASMAS INSULARES E INTEMPORALES

Por: Alexander Besú Guevara.[Cuba]

¡Brindemos por el reloj de los que lloran!, dice Odalys Leyva en uno de sus versos de este libro, en una flagrante alusión al más terco de los problemas incorregibles que martirizan al ser humano: el tiempo. El tiempo es un problema para nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad un juego o una fatigada esperanza. Esto lo afirmó Jorge Luís Borges en su ensayo Historia de la eternidad, contenedor de sorprendentes especulaciones personales sobre esa categoría filosófica que forma parte de las utopías que el hombre sueña modificar.
Sin embargo, esta mujer angelada y promisoria, que se ocupa de asuntos supuestamente más terrenales que la posteridad, acaba de poner en entredicho, sin proponérselo (o quizás sí, ¿quién puede saberlo?), la auténtica edad de Cronos en este libro titulado FANTASMAS INSULARES, la última entrega de esta destacada autora cubana, sellada por la editorial Sanlope. ¿Con qué piedras, con qué metales desmiente esta mujer su condenación de finitud? ¿A qué armas acudió para someter al olvido? Tan solo a la terneza de su voz, a la urgente brotación de su lirismo y a la enumeración de sus vivencias, de sus amores nervudos y recientes que involucran y suman, de sus dolores tautológicos y deshumanizantes. Odalys desafía y degrada la supremacía del tiempo, y establece, como la hemos visto hacer en otros títulos, vertiginosos canalizos comunicativos con puertos clásicos de la cultura latina y universal. Y no solo lo hace con una seguridad matriarcal, sino que se deleita diseminando su poder de dómina domesticando con la palabra las gárgolas del tiempo, como ella misma exclama en este libro que se me antoja, precisamente, un anticipo, un préstamo del tiempo. Su reverberación perdurará porque es un poemario de sucesivas virtudes y una sola carencia: solo adolece de la “capacidad de cesar”. Su permanencia en el ámbito lírico cubano es una intuición, casi una profecía. Apartada de toda actitud centrista, la autora revela su visión de la existencia a través de axiomas o insinuaciones que no son otra cosa que la cotidianidad humana con sus ilusiones y sus intrascendencias proyectadas hacia un plano universal. Es la gravitación vital del hombre y su entorno. Es la manifestación de la vida con sus regodeos y sus imperfecciones. La medición lineal del tiempo pasa a un segundo plano, o un plano indefinido y displicente, ante la impostergable necesidad de la plenitud, por eso afirma: Feroz es el amparo que no busco, no crean mi eternidad.
Según Jorge Santayana, Vivir es perder tiempo: nada podemos recobrar o guardar sino bajo forma de eternidad. Pero Odalys, que sabe desarticular los arquetipos, que poliniza el horror con su palabra, sabe que el tiempo empleado en vivir amantemente no es una pérdida, sino una inversión. Más temprano que tarde, las ganancias engrosarán las arcas del alma, pero antes hay que manifestarlo, hay que desenvolver, como una alfombra roja, un lenguaje expedito, sin barroquismos, sin excesivos arabescos, que ilustre y resuma, que inaugure sentimientos, que traduzca la belleza sin pretensiones de atrapar lo eterno, como lo ha hecho ella en este poemario.
No es un libro fundador de neocorrientes literarias, pero funda latidos novedosos. No es tampoco revelador de secretos semánticos, pero devela las recónditas galerías interiores de esta mujer que se gasta al servicio de la poesía mientras le resta al tiempo toda su importancia y le anula toda su jerarquía y voluptuosidad.
Entre las credenciales temático-ontológicas de este cuaderno aparece un motivo muy recurrente en la poesía cubana de antaño y hogaño: la insularidad. Es nuestro ámbito, nuestra maldita circunstancia y Odalys, por supuesto, es parte de ella. Así lo afirma: Mientras yo sigo en mi caracol, el mismo país, los muros y el mar que rodea los sueños. Y más adelante lo reitera con todo el ritmo de sus yacimientos endecas:

Los frutos son lo verde, la existencia,
el mito, lo insular, cada congoja,
una lágrima azul en cada hoja,
y Dios que nos prodiga la sentencia.

En las palabras de contraportada, el poeta Diusmel Machado barrunta: ¿Qué habrían dicho, oscuridad o luz mediante, los muy grandes poetas José Lezama y Virgilio Piñera, de sumergirse en estas páginas? ¿Con qué palabras definirían a quien, desde su femineidad consustancial y condición de ser insular en su más profunda esencia, arriesga lo mejor de sí: la voz y su palabra, para nombrar, conjurar y desafiarse? Una tradición palpable, y una firme vocación por la libertad que obliga al reconocimiento de lo auténtico y propio, acendran estos versos, sobre los que irradian sus polvos más dispares —persiguiendo, con ello, la armonía— épocas y culturas, ecos y discursos, corrientes de pensamiento y filosofías contrastadas, cernidos con esfuerzo extraordinario en el tamiz de una voz omnívora, cuya apetencia mira desde ángulos y perspectivas múltiples y sin la exigencia del acabamiento. La noción de isla, choca sus márgenes aquí solo para una mejor expansión del ser humano.
Odalys Leyva ha escrito un libro musicalino y cadencioso, que tiene vetas de sinfonía y de tonada, con un lenguaje intemporal y muy contextualizado a la vez. Vuelvo a citar al porteño bilingüe y brillante Borges, quien en su polémico artículo titulado Nueva refutación del tiempo, afirmó: Todo lenguaje es de índole sucesiva; no es hábil para razonar lo eterno, lo intemporal. De acuerdo, pero, ¿qué tal si la intención nunca fue “razonar lo eterno, lo intemporal”, y sí documentar lo bello, lo afectuoso, lo aparentemente trivial y cotidiano? Detrás de esas fruslerías, de esas miméticas habilidades se oculta a veces también la eternidad. Sí, sabemos que hay que esperar. Toda obra debe y tiene que arrostrar el desafío del tiempo, pero yo no arriesgo nada al vaticinarle a este libro un largo y estupendo itinerario. Al menos en el presente, ya lanza sus primeras señales intermitentes con esa libertad lírica que se extiende como un Dios imperecedero. Odalys es, sin lugar a dudas, un ser consustancial con su propia poesía, comparten la misma materia. Una poesía híbrida, una aleación de dos vocaciones: de arpa una, y de ánfora la otra. Por eso vibra y suena a la vez que guarda viejos aromas. Olores y música sublimes y dolorosos, llenos de naufragios interiores y exteriores, de urgencias, de soledades y de apasionadas lástimas.
Gracias a Odalys Leyva una vez más, por este regalo para los sentidos, por este libro lleno de bondades comunicativas. Bienvenido FANTASMAS INSULARES, no sólo porque enriquece el acervo literario cubano, sino también porque ilustra la cosmogonía personal de una mujer de eternos desasosiegos, pero ungida con los profundos y misteriosos aceites de la poesía. Mis últimas palabras para Odalys a través de una estrofa:






Odalys Leyva: no hay nada perdido.
Si ha de arrostrarse el tiempo, que se arrostre.
No temas al olvido, que a la postre
nada es más olvidable que el olvido.
El tiempo de versar no ha concluido,
no existen fechas de caducidad.                                     Si quieres seducir la eternidad
insta a tu espíritu a su epifanía,
y apréstate a esperar que tu poesía
mitigue un poco tu insularidad.






YEMA DE LA ISLA    

Una isla es el sol que nos bebe y nos ama,
el líquido en desnudez del astro,
vivir en las costas como novia de sus piedras,
las ciudades, las callejuelas, y al viejo pregonero  
que ve los gorriones en las palmas
y no siente dudas de que una isla
es fiduciario de recuerdos,
de pianistas que hicieron temblar a los vitrales,
adoquines y tejas,
faroles y guitarra.
Una isla es el teatro donde Bola de Nieve
marcó sus escaladas
y Ernesto Lecuona rozó todas las mulatas.
Alicia Alonso quiso besar los cisnes.
Los caballeros, hidalgos que no son de La Mancha,
se trasladan sin la última marca de jeans
para atravesar el malecón
donde los jóvenes miran al mar
y tiran jazmines,
se besan y el pecado no está en los manjares
o en el mantel con frutos
que a la vista sigue siendo la isla,
y las naranjas y mangos
son un arco de luz,
la mesa, sitio sagrado,
unión donde la familia recrea la verdad,
unión de santos,
muros de pensamientos,
deslealtades,
interrogación sobre qué es Internet?
y qué los suicidios en grupo?
El padre no entiende de satélites,
la madre no piensa en los videos,
ni en la TV por cable,
para ella existe el ajo y la cebolla,
asuntos de primera instancia,
el bolero y el son.
Los hijos son seres musicales,
hombres que en la escalinata de la Universidad
aplauden un concierto de Pablo o de Silvio.

Unidos donde las banderas son una sola,
y la estrella es como la Isla que sigue al centro.     


LA ÍNSULA PACTADA


He podido emigrar de mis antojos,
darle a la libertad su rosa blanca
y ser esa gaviota que se arranca
la venda traicionera de los ojos.
No he de pactar ocultos desalojos,
la mente se aprisiona turbulenta
y detrás de la fe el dolor se inventa
un camino de avispas y escorpiones.
(No me queda lugar para ilusiones
y me encuentro al final de la tormenta).

El vuelo es un destino sin derrota,
las plumas no disgustan su letargo
más punza su licor fogoso, amargo,
en el ferviente sueño de ala rota.
Con sus nubes el aire es agua ignota,
nos sirve como elixir de los dioses
que saltan las fronteras, más no oses
en descubrir su copa de tormento,
disgustan su altivez en el lamento
y no quieren vivir humanos roses.


Si libre me obsesiona la abstinencia
de conocer los potros y los ríos
es que oculto dañados desafíos
que sobran de la duda y la demencia.
Trotar tiene su clase, leve urgencia
que desboca a través de los caudales;
disfruto de mi casa los vitrales,
el techo de sorpresa y de conjuro.
(La libertad es campo del futuro
donde deben purgar todos los males).

El odio, la mentira, violaciones,
el robo, el desacato y el engaño,
la doblez, el mutismo, hasta el regaño…
todos deben sufrir las maldiciones.
De Dios han de llegar sobrias unciones
para los seguidores de perfidia,
el hombre hace mutismo en cada lidia;
son tantos los pecados en lo inerte
donde Judas prefiere cada muerte
antes de echar sus ojos a la envidia.


Ser libre es no chocar con las fronteras,
saltar humildemente de los muros,
no esconder nuestras ansias, los apuros
de hacer del Universo mil maneras
donde vivir sin más enredaderas,
ni bejucos secándonos el alma.
El árbol tendrá flores en la calma,
el aire vibrará su grato aviso
y Dios debe brindar el Paraíso
donde la libertad su luz ensalma.

Libre de todo grito, sin querella,
con el mar  seduciendo cada ola
en la voz de adulzada caracola
que tiene libres pactos con la estrella.
Mar abierto, sin cruces ni centella,
negando la acechanza y falsedades
donde brotan humildes voluntades.
(Es la insularidad que fuego estalla,
nademos libremente por la playa
hasta juntar en Dios nuestras mitades).

O.L.R.


EL APOCALIPSIS NO NIEGA LAS PALOMAS

Por; Diusmel Machado Estrada [Cuba]

Con la poesía delante para convencer de antemano, por el inefable prestigio y efecto poderoso que su substancia tiene como humano patrimonio, una mujer intenta desvelarnos, apelando a la sensibilidad común de la especie, desde un grito de apremio que, cuando no apura, estremece. Los poemas son aquí las esquirlas reunidas de un espejo atravesado por continua crisis, en un estado permanente de violencias que amenazan la vida toda, más allá de la especie. La tensión que acumulan sus páginas, obliga a una sensibilidad superior, capaz de afinar el oído presto a los estallidos de estas horas de desafuero continuo. Una sola urgencia: la invocación a la ternura. Una voz sola: la de cada verso. Pactar a tiempo con el amor, es el ofrecimiento de este libro.
.


UNA ILUSIÓN ES MÁS QUE UN SALTO

Viajé por un día al abismo. La sangre en los ojos era tan fugaz como el salto de un verdugo y las palabras ante mi navaja. Después del génesis los jinetes tienen otra razón, andan con una concha a la cintura para anunciar que el pasto es ilusión que enfrenta los puñales. El Apocalipsis no niega las palomas, gorriones sin paraíso en un pueblo de brujos y guillotinas. La cuerda trae consigo un Rocinante, quiere limpiar el alma: perderán el lebrel más hondo y libertad será el secreto, apoyo de su burla. Temen mi rencor, mordidas donde Cristo guarda la tierra. En el templo mi blusa de palomas, raída con  los dientes. No eran cirios nupciales, hombres adictos a la  costumbre de las piernas abiertas, sin saber que nostalgia es un plagio o la lengua huye para dejarse amar por todos los culpables de la lluvia.







UNA COPA NO MÁS



No estoy de acuerdo con las maravillas
que en el mundo ennoblecen su recodo
porque existe detrás de algún beodo
una mujer, sin luz. (Las manecillas
de un reloj que no marca las sencillas
formas de andar si el Universo peca.)
Es que detrás del vaso algún enteca
decepciona sus dioses; pero elije
-sin que la desnudez de un rostro fije-
un camino de horror que el tiempo seca.

Duele tanta viudez, llanto enfermizo,
el arca maldecida que endiablada,
esconde la traición y en la mirada
devuelve  el subterfugio más castizo.
El Diablo es la perfidia del hechizo;
el hombre busca en Dios el aposento
¿Quién marca con las uñas lo violento?
¿En qué cruz a Jesús lo han marginado?
Regresa con la herida en el costado
para salvar los siglos del tormento.

O.L.R.





Cordialmente grupo Décima al Filo.