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domingo, 1 de diciembre de 2013

Poemas del libro PEDAZOS DE LA NOCHE

El día 20 de Agosto fue la última visita que hice a este Blog, fue con la entrada de uno de los relatos de mi libro AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS,  Relatos que venía exponiendo de manera seriada, desde el 21 de Mayo de este mismo año.
Hoy regreso con varios poemas del libro en preparación LOS PEDAZOS DE LA NOCHE. Estoy en los preparativos de publicación del poemario AMEN DE MARIPOSAS, más dos libros del genero Infantil, uno de poesía, CARRUSELL DE RONDAS ;  otro de cuentos y relatos, AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS. 
El ultimo Nro. 132 de Guatiní salió recién ayer, por lo cual aprovecho para agradecer a los colaboradores cubanos de la Isla y fuera de ella el envío de sus trabajos, así como a todos en general.
A continuación los poemas del libro



,Abraza la noche -con fuerza infinita-

los astros del sueño, la paz del insomnio.
Le da de su pecho la palabra escrita
que el Hombre devuelve en verso o demonio.



INVENTARIO


El condenado a muerte lanza sus dados a lo eterno. 
Todos aherrojados en la misma alquimia nocturnal. 
Todos en el mismo tablero de la vida. 
En la noche.
 
En su circuito sideral,  cantan sus himnos los astros.

Una magnolia de tersa piel inflama los aromas en sus coordenadas 
y en toda su magnificencia la noche se extiende a los límites de lo ilimitado. 
Es allí donde el Hombre aquieta sus músculos, 
aduerme los apetitos más elementales, 
revierte sus miserias y temores.
En esa misma estancia el animal descansa de su carga
y peina sus instintos. 
Porque en la noche el amor es otra flor incalculablemente hermosa. 
La mujer y el hombre  desnudan su alma
para hacerse uno. 
En la noche, también  el alacrán ataca.
Le sobrevive el miedo a la serpiente.
 

El poeta, mientras tanto, vive la noche, se regocija en ella, 
le muerde sus fantásticos pétalos, 
le ordeña los jugos con que alimenta sus vivencias... 
Escribe.




 PEDAZOS DE LA NOCHE


La noche y la bestia agazapada, emboscando la tranquila rosa tras el velo de la bruma.
La noche en el filo de la navaja y en el aguijón de la avispa. 
La noche de la luna fria en el aullido del lobo, en la lengua de la víbora y en el tronco de la ceiba, donde lloran los ancestros y hacen el amor las lagartijas.
La noche de las muchachas violadas a orillas de las imploraciones, en las márgenes 
lamentables del amor sin alas ni espacios para el vuelo.
La noche de quien no ha nacido y se resuelve a ser solo un punto en la corola del vientre que lo acoge.
La noche en las entrepiernas de las prostitutas, húmedas del semen y las salivas clandestinas.

La noche inconclusa del asesinado en plena calle, con la Patria atravesada en medio del pecho.
Las noches de la cruz y la ceniza en los labios mancillados del aborto.
Las noches azules de mi Isla brujuleando en el mar de las Antillas,
la alquimia vegetal de su gente bullanguera y decidida.
La noche en su versión de estuario.
En su misión de miedo y desvelo.
La noche eterna de mis muertos.
Javier Heraud y la noche en su canana guerrillera en las selvas de Perú.
La de mi hermano comido por el cáncer
Víctor Jara con la noche sobre sus hombros a manera de poncho y la guitarra en ristre.
Asesinada y sin luna verde a los pies de los victimarios de Lorca.
La noche en su propia encrucijada de violencia y muerte.
La noche despertando en Valle Grande sobre la escuelita de La Higuera
La noche derramada en la copa del expresionismo.
En los marasmos de la épica surrealista.

La noche embarazada por el Guernica de Picasso
Virtualmente apagada en los cuadros de Molné.
Neruda con la noche bajo el  brazo paseándose por la alta cintura de Isla Negra.
La noche eterna de los sentenciados a muerte.
Tu noche y mi noche tan hipocondriacas e iguales.
Nuestras noches en Paz y en versos. 
Infusión y trago a rebanadas.
Y la noche en pedazos para que cada cual tome el suyo 
y lo disuelva en el alma como polvo cósmico




INSOMNIO (Decineto) 


El cuervo de la noche me ha clavado sus garras
en un absurdo celo de fuego y de memoria
le acomodo las plumas del pecho y de las alas
la luna se revuelve loca entre las magnolias.


La noche me derriba,
entre vidrios y piedras,
sobre la luna escuálida.

Insomnio en la retina.
La pesadilla queda.
 El sueno se desgrana,



NOCHE NEGRA


La noche y su colmillo me espera dentro
de mis miedos. Me espera a mansalva para
conquistar mis sudores más elementales,
para escupirme su sombra en cada esquina
para emboscarme en sus polvos y misterios.
La noche muerde duro los pasos  de mis rutas;
mis ojos se pierden en sus cuencas íntimas
entonces me mira con sus ojos de espanto,
me asusta su vientre de sombras, su piel
de suave almendra que satura los sentidos.
 
Pero amo la noche y amo sus zumos de gardenia
y me adentro a ella para conquistarle sus aromas,
para saborear su planetario espacio, su envoltura
de femeninas cumbres y amaneceres
que le nacen muy dentro de su  furia  ensangrentada
Amo la noche que me envuelve, que me arrastra
hacia su enorme caudal de versos
Amo la noche y me arraigo a sus hechizos
a sus velos frutales a sus enormes lanzas
que se clavan hondo en mi corazón humano.




LA NOCHE EN SU CASCARA DE BRUMAS


Salvo mi noche 
de la depredación
y la violencia.
 

Como una cascara de brumas
guarda su carne 
madura y tormentosa
y me cubre leve, 
en sus magníficos jugos
en la que los líquenes
 
del alma se van
adormeciendo.





LA NOCHE EN SU DESNUDÉS



Un pedazo de noche acaricia la desnudez
de esta mujer
 

que sospecha los intentos,
 Entonces se aparta
el velo de sombras
y me establezco
sobre la fruta celestial
donde todos los astros
se hacen uno 
para penetrar sus laberintos
 
como el Fauno que soy para sus ansias.
La noche es,
 
a partir de entonces,
 
manifestación
 
magia y hechizo






ME VISITA LA NOCHE





Oscura me visita, revisa mis papeles.
va llenando los resquicios y oquedades,
se va asentando en los recintos establecidos,
se acomoda como una visita esperada.
Le brindo de mi copa y escancia el licor 
de mi cotidianidad de un solo trago.

Me mira la noche y yo la enfrento
como la mujer que es
le despojo de la capa de temor
on que se cubre
y me sorprende la hermosa piel
de su vientre astral
 
la tersa, inigualable tersura de sus senos orbitales
el abultado pubis cósmico e inviolable.
Aparto libros y papeles de la mesa
 y la noche se echa fantastica, 
atrayéndome a su embrujo 
y la tomo leve por el talle.
mi beso se pierde entre los equinoccios de su cuello
mientras ella, en un único, sosegado suspiro de sensual epifanía
se cubre nuevamente
 
y se marcha
dejándome a la deriva
 
en el tiempo

un sabor a cenizas de estrellas
en los labios
y este poema que pario
sobre la mesa.








  
 LA COPA DEL MIEDO







Escancia sus líquidos , 
bajo el ceibo del ahorcado. 
En las venas de la yagruma
sus infinitos laberintos
va marcada la ruta de la noche.
¿Cuántos no hemos 
bebido sus jornadas 
de amianto insomne?
Cuántos no hemos 
rendido a la noche, 
en la apoteosis de la primavera,
nuestras rebanadas de inocencia?
Yo vengo con mi nombre, 
yo vengo con el musgo 
en mis pulmones, 
con la llaga de mi corazón 
en alerta 
a tomar el pulso de la noche 
en mis diástoles y sístoles 
para beber alucinado 
sus líquidos, 
su tanta y tanta 
nocturnidad y mis insomnios.



 Westchester, Miami, Diciembre 2013






martes, 20 de agosto de 2013

El oráculo de Taita Viejo (Continuación)

Cundo y el Oráculo. Capítulo 11
Miren, no es na, pero van a tener que soltarlo. Dice Taita Viejo que las chicharras le señalan a brujas la frontera de la vida y la muerte. Dice que las brujas oyen sus cantos porque son sus criaturas predilectas y porque sus chirri-chirri recordados durante la noche, les indican los puntos hasta donde deben llegar en sus paseos nocturnos. Dice Taita que si uno de estos insectos es atrapado sin invocar a los espíritus nocturnos, las brujas se pierden en los sueños de los que atraparon a su criatura. Así lo dice Taita Viejo y hasta me enseño a cazarlas y todo.Impresionados por la historia de Taita Viejo contada por Cundo, todos nos miramos en silencio. -Bueno, ¿y sabes cómo podemos evitar que las brujas vengan a martirizarnos con sus pesadillas?- preguntó Rafa al poder articular nuevamente las palabras.
-¡Pero claro!, Taita me enseño todo lo que hay que hacer y hasta las palabras mágicas- Cundo tenía la cara seria y el ceño fruncido, como para lucirse continuó.
-Buscan una estaca de marabú o de cualquier otro palo duro, afinado por un extremo. Traen una jícara con agua de lluvia recogida en una tinaja o tinajón. Ustedes deben quedarse alejados, yo voy hasta el lugar donde liberaremos al bicho y a tres pasos, más o menos, clavo la estaca y a su izquierda hago una cruz con el agua de lluvia, pero en el terreno pelao, así que debemos tener un ,machete  para limpiar el espacio. Luego de hecho todo esto hay que decir las palabras que liberan el alma de la chicharra y a ustedes de las terribles pesadillas.
Los tres estábamos pegados a la tierra sin movernos. Yo sentí que un sudor frío me corría por todo el centro de la espalda y tragué en seco, mirando a rafa.
Cundo siguió con su explicación.
-Ustedes deben dar la espalda al sitio en que yo estoy por que si miran nada del conjuro sirve.
-¿Y cuales son esas palabras mágicas?- preguntó Manolito en un hilo de voz que ni se le entendía.
-Las palabras mágicas son… este… deja ver- Cundo se daba golpes en la cabeza y nosotros impacientes y con la carne de gallina, no nos atrevíamos a interrumpirlo, hasta que.
-¡Ahhh, ya sé –dijo Cundo y con la misma, con voz aflautada y misteriosa comenzó a cantar bajito:
‘Chirle, cuchirle,
Tramparla macuí.
Bundo, Bundo,
La chicharra

La dejo libre aquí”
Continúa

domingo, 11 de agosto de 2013

EL ORCULO DE TAITA VIEJO (Continuación)


. Aparece Cundo     Capítulo10



Estábamos pasando esa especie de inventario cuando llegó Cundo, el negrito de los ojos asustados, quien al ver el insecto se puso todo tembloroso, a puntó para la chicharra y preguntó alarmado.
-Desde cuando tienen ustedes al Heraldo de las brujas?
¡Para qué fue aquello!, Manolito dejó caer al suelo la piedra de imán, al Gordo Rafa por un tris no se le caen los espejuelos y yo, que estaba contando las lentejuelas, paré en seco y mirando directamente al negrito aquel como si estuviese viendo a un fantasma real.
 -¿A quién?- preguntó Rafa luego de acomodarse los espejuelos.
-¡A ese bicho!- contestó el negrito apuntando para el insecto que iba y venía en su volar dirigido por el cordel del gordo -El pregonero de las brujas-
-La cogimos esta mañana y no es el pregonero de ninguna bruja, tú, es simplemete una chicharra.
-íSí!, yo lo sé, pero ¿cómo la cogieron?
-¡Ven acá!- respondió Manolito -¿Tú nunca has cogido una chicharra?
-¿Sin hacer el conjuro?- seguía preguntando Cundo.
-¡Ahhhh!, ¿Pero de qué habla este tipo?- Pregunté mirando para mis socios y continué- ¿qué conjuro ni qué na, la cogimos, la atamos a un hilo ¡y ya!
-¡ Huyuyuyuyyy! En qué clase de lío se han metido ustedes, no van a poder dormir tranquilos- Cundo se limpio las manos en el short, como si la tuviera sucia y se sentó junto a nosotros, bajo el frondoso árbol
(Continúa)







viernes, 2 de agosto de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (EL ORÁCULO DE TAITA VIEJO)





El heraldo de las brujas Capítulo 9

Semanas después de encontrar a Jalisco, el terror del barrio, el campeón en natación y saltos de carambolas, tieso y lleno de hormigas, estaba con el Gordo Rafa, y Manolito, debajo de una mata de caimitillo[1] cerca del tejar de los Yáñez, pasando balance al tesoro que habíamos recolectado durante toda la semana. Dicho tesoro nos haría llamar la atención entre las chiquitas del aula y pasaríamos a ser los chicos raros y envidiados por los demás.
Teníamos, entre otras cosas:
  • Un botón de nácar pequeñísimo
  • Los dos colmillos del perro jíbaro que merodeaba por nuestro pasadizo secreto
  • Lentejuelas verdes, rojas y azules.
  • El esqueleto completo de una lagartija
  • Una piedra de imán
Y algo que nos convertiría de una vez y por todas en los chicos importantes de la escuela, una
chicharra[2] que cantaba lindo, atrapada por el Gordo quien la traía atada por un cáñamo y la hacía volar por encima de nosotros.



[1] Caimitillo.- Árbol sapotáceo de Cuba, tropical de madera dura y pesada oscura su fruta es pequeña de color púrpura cuando se madura.
[2] Chicharra.- Es el nombre vulgar de los  cicádidos, Las cigarras pueden vivir tanto en climas templados como tropicales. Tienen un desarrollo vital completo que dura de 2 a 17 años, según la especie. 


                        

jueves, 25 de julio de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (Continuación}

EL TIEMPO Y SU ROSTRO  Capítulo 8


''Cuando escuché el estallido del primer disparo, me llevé instintivamente la mano a la cara; comprendí entonces que aquella mañana iba a ser la última de mi vida.''
Así me decía tía cada vez que se me aparecía en cualquier sitio. Me enseñaba el pequeño lunar que le hizo la bala en la mejilla izquierda, aquel pequeño orificio por donde le entró la muerte.
A todo esto, la maestra seguía explicando, con su voz aflautada, las tablas de multiplicar, pero yo solamente me escuchaba diciéndole a tía que me dejara tranquilo, que había mucho tiempo después para conversar, pero ella seguía allí, detrás de la maestra, mirándome con aquellos ojos suyos, tan tranquilos.
Ahora la maestra escribiendo con su tiza color malva sobre el rostro de tía. Desde allí me está hablando y yo con miedo a que la descubran.
Para rehuirla miré por la ventana. Las quicalias[1] mostraban su fuerte ramazón y las flores inundaban con su noble aroma la habitación convertida en aula, pero tía estaba allí, en el color de las flores, señalándome la huella del disparo en su mejilla.
Con el tiempo, el rostro de tía se me aparece en cualquier sitio, no respeta ni que la maestra esté explicando las tablas. Su soledad y tristeza hace que algo tibio me recorra
por dentro, apriete mi garganta y se me salgan las lágrimas, sin yo quererlo. Es entonces cuando la maestra viene, me pasa la mano con suavidad por el cabello y me dice que si no sé las tablas no tengo por qué llorar, sino atender a las clases y dejarme de estar mirando para las flores del patio.



[1] QUICALIAS:  O quiscalia. Planta de jardín, de tallos fuertes en forma de bejucos que se enredan entre sí. A sus flores ( en ramillete, rojas o blancas) les llaman la flor del manzano, por su aroma parecido a este fruto. Esta planta es muy difundida en Cuba y otras partes del Caribe, incluso en Miami

lunes, 8 de julio de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS. (Continuación)

 VOLABAN  LAS PICUALAS

Recuerdo que fue un domingo.
Triste paradoja que me guardaba ese día.
Hermoso y apacible, alegre por demás para todos los que no teníamos que movernos de la tibia cama para ir a la escuela ni los adultos a trabajar.
Ese día amaneció Jalisco tieso y lleno de hormigas bravas, debajo del limonero.
Recuerdo que esa noche no lo sentí ladrar y hasta me alegré porque pude dormir a piernas sueltas sin su ladrido dentro de mis sueños.
Mamá me avisó a la cama.
Cuando llegué a donde él, ya papá lo estaba enterrando allí mismo, bajo la mata de limón.
Me dio tiempo, tan sólo, de verle la punta negra de la cola antes de que la paletada de tierra le cayera encima.                                                                                                                            
Algo muy grande y violento me quemaba la garganta, algo que me impedía llorar. Abracé a mamá. Ella me acarició suavemente el cabello diciéndome que ya tendría otro perrito.
-¿Manchado, mamá?- le pregunté, y luego -¿Y le puedo llamar Jalisco?
Mamá no me contestaba.
Miré para arriba, el cielo estaba con algunas nubes negras, como si fuese a llover y allá en lo alto, encima de nuestro patio, me pareció que volaban unas picualas.

Entonces sí empecé a llorar.

(Continúa la próxima semana.)

viernes, 28 de junio de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (Continuación)


.

AL RÍO. 






Planeamos ir el próximo sábado a bañarnos al río Tínima . Al principio mamá se oponía, pero al conocer que también irían Rolo y Pepín, además del gordo Rafa, cedió al fin.
Esa mañana del sábado era tibia y no había nubes. El cielo estaba limpio y brillante, un día bárbaro para un chapuzón.
Nos reunimos en casa de Pepín.
Cuando llegué ya estaban allí Rolo, Pablo, Manolito. Pablo me presentó a Cundo, un negrito de ojos grandes, como asustados, que vivía con su abuelo por allá por la loma de Juan Caballero, cerca del tejar de los Yánez.
Cundo me pareció simpático y hasta le pasó la mano a Jalisco por la guataca en señal de saludo. A todos nos cayó bien y con el tiempo llegó a ser parte de nuestro grupo.
Lo sucedido en el río fue tremendo. Hay que decir que Jalisco fue el campeón de natación, salto mortal y resistencia.
De regreso a la casa, en horas del mediodía, Jalisco le partió para arriba a unas chivas que se encontraban pastando cerca de un monte de marabú. Las chivas se le viraron e hicieron parar en seco al perro en su intención canina de morderles las patas.
Oí decir a Pepín que las chivas eran muy sabrosas e invitó a Rolo a ayudarlo para azuzarlas hacia el montecito que se encontraba como a cincuenta metros de donde estábamos nosotros y se perdieron con ellas, no sin antes decirnos que los esperáramos. Siempre pensamos que nos traerían un buen pedazo de carne, para nosotros también disfrutar de las chivas.
A los diez minutos vimos a Pepín y a Rolo salir de entre el monte aquel como si fuesen papalotes “a bolina” y detrás de ellos, con una gran estaca en las manos, a la vieja Lola, la gallega dueña de los animales, gritándoles.
 -¡Asquerosos!, ¡sinvergüenzas!, ¡desgraciados!, ¡mira que hacerle eso a mis chivas!
Nosotros, al ver aquello, también comenzamos la estampida. Rolo y Pepín, pasaron por nuestro lado como almas que se llevara el diablo.
Mucho tiempo viví intrigado por aquella acción de mis amigos porque la vieja Lola, cada vez que pasaba por mi lado, me viraba la cara diciendo “¡asquerosos!”.
La vida y el tiempo, me hizo perder la inocencia y saber la verdad de todo.


(Continúa la próxima semana)

En el próximo capítulo el protagonista sufrirá su primera experiencia dramática de su vida y verá volar las picualas. 

viernes, 21 de junio de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (Continuación)

En el capítulo anterior dejamos a los protagonistas discutiendo sobre la existencia o no de las Picualas. 
Jalisco aburrido obligó a su dueño a irse de allí.

CON EL PELO ERIZADO (Continuación)
 Imágenes integradas 1
Una tarde, llegando de la escuela, sentí ladrar y gruñir a Jalisco como nunca. Las gallinas del corral, azorada, cacareaban que daban susto. Al entrar al patio, tal parecía que los animales habían visto al mismísimo diablo.
-¡Coño!, ¿será que aparecieron las picualas - me dije mirando para las altas nubes.
Mamá se asomó a la puerta de la cocina y gritó.
-¡Jalisco, basta ya!- y después -¡Antonio, deja ya al animal!
Me asomé por detrás de la mata de coco y efectivamente, vi a Antonio el loco dándole golpes a la cerca de varillas de marabú con un saco de yute, mostrando su sonrisa sin dientes como festejando la gracia.
Agarré una piedra y sin pensarlo dos veces se la lancé al tartamudo que ni se enteró de mi heroica acción. Llamé a Jalisco y vino hasta mí ladrando, gruñendo y dando saltitos con su lomo todo erizado para que vieran que con él la cosa no era fácil.
Todo terminó con un coscorrón “por la piedra lanzada a Antonio. Eso no se hace” dijo mi mamá. Me dolió su poquito y hasta creo que quise llorar, no estoy muy seguro de eso, pero de lo que si estoy seguro, seguro, es que miré hacia el cielo por segunda vez.
Las picualas no se aparecieron por todo aquello.


(Continúa la próxima semana.) 
Una excursión al río Tínima, marca la vida de los protagonistas en una experiencia inusual en las vidas de los más pequeños. Espere el próximo capítulo.



jueves, 13 de junio de 2013

AQUELLOS NIÑOS QUE SOMOS (Continuación)


 Imágenes integradas 2


LAS PICUALAS

Estaba a mi lado con su collar de piel color avellana oliendo las pequeñas flores de romerillo que crecían a lo largo de toda la orilla de la acera en que estábamos sentados el gordo Rafa, Pablo y yo, frente al bar de Arturo.
Del viejo traga níquel surgían estridentes las melodiosas notas de Silver Star por la Orquesta América. La mañana era fresca y algunos parroquianos llegaban a pie o a caballo para pedir el primer trago del día, nosotros los oíamos,
“Arturo ponme una línea de ron sin hielo”.
Rafa tenía un libro en sus manos desde cuya portada nos miraba con unos ojos muy nobles una perra, cuyo nombre LASSIE podía leerse en letras blancas en medio de la portada. El gordo comenzó a hojear las páginas hasta encontrar la que se disponía a leer apoyando su espalda a los tabloncillos descascarados de la vieja pared del bar.
La sombra fresca a esa hora, más aquella quietud paradisíaca , nos hacia sentir sosegados, frescos, con la mente en blanco. Quizás por eso, y sin proponérmelo, comenté que había oído hablar a alguien sobre las picualas y que a veces esa palabra se me aparecía en sueños. En ese momento llamé a Jalisco que se alejaba ladrando tras una mariposa amarilla.
Me volví hacia Rafa y le pregunté, directamente, qué eran.
-¿Qué cosa- me preguntó el gordo sin dejar de leer.
-Las picualas, ¿qué cosa son?- volví a preguntarle.
Entonces Rafa levantó la mirada, cerró el libro con desenfado dejando como marcador uno de sus dedos y poniendo cara de sabelotodo nos dijo, con pose casi profesoral.
-Las picualas, son una especie de aves mitológicas, es decir, irreales, que se hacen reales y visibles a los niños que han sufrido por algo.
Se alimentan solamente una vez y esto es al amanecer, cuando los pétalos de las flores silvestres están humedecidas por el rocío de la noche.
Pablo estaba a la expectativa e incrédulo como siempre, dijo.

-¡Bah!, eso es mentira.


-¡?Mentira!?, si tú no quieres creerlo, allá tú – le contestó Rafa y continuó.
-Son unas aves fantásticas, de alas enormes, las hay negras, azules, y hasta rojas- y continuó mirando a Pablo –cuando estas aves aparecen, el cielo se nubla como si fuese a llover, pero no, todo se pone tal y como está cuando las aves desaparecen.
Terminado de decir esto, el gordo Rafa volvió a sumergirse en la lectura y a partir de allí dejamos de existir para él.
Jalisco ladró invitándome a irnos para la casa, Le pasé la mano por el lomo y lo seguí.


(Continúa la próxima semana)