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martes, 26 de agosto de 2014

[Poemas de Ernesto R. del Valle] COMPLICE DE LA LLUVIA Y SU MEMORIA (Selección revisada por el Autor)

MONOLOGO DE LA CIUDAD
Plazas y callejas, altos quicios de ciudad rescatada  /por la lluvia

Antes de SER  lluvia, ensueño, revuelo de palomas,
fui leyenda.
Sobre la dura piel de mis sabanas
fundaron mi nombre de ciudad indígena.
Me puse a madurar asombros memorables
junto a los hombres erguidos en la historia
y comenzó el sueño de mi geografía.
Colmenas que entallaron el aire de la Isla
testimoniaron la firme corola de mi hallazgo.
Se abismaron los verdes de mis montes,
me colmaron violentas actitudes
y principios como acero pujaron de mi vientre
la soberbia figura de aquel primer Agüero.
quien forjó en los genes de mi siglo
los fuegos de luto de las otras muchas sangres
que regaron más tarde mi cielo
de piedras insurrectas.

Desde entonces estremezco los viejos adoquines
de mi estampa, despierto del látigo secular
 y me renuevo limpia de estrellas y galaxias.
Airosa soy en mis llanuras
porque las palabras de mis hombres
limpian en su imagen
los peldaños del amor en que transito.
Entonces doy a la palabra su valor definitivo
para rememorar calles estrechas y amplias plazas
donde mis mayores enfrentaron polvo y fuego.

Hermosas principelas en su total ardor, supieron ser
fantásticas mujeres erguidas como claros cristales
de recia mansedumbre.

No para otras circunstancias, sino para rememorar
las avenidas que se alzan junto al tiempo
es que doy a mis palabras su valor definitivo.

Plazas y callejas, altos quicios de ciudad rescatada
por la lluvia
y patios de verde mejorana y toronjil.

Liquida memoria que canta un ‘gluglú’
en las breves tinajas bajo los aleros coloniales.

Agua que humedece las pieles cordiales
de negros,
y mulatos
y pardos
y chinos
y blancos
todos revueltos en el hechizo del folclor nacional.

Y finalizo la palabra en el azul distribuido,
andamos diario a diario la llama familiar
que sostiene mi paisaje  de torres clericales
y mediodías anclados
en el espeso corazón de su leyenda



CAMAGUEY CIUDAD LEGENDARIA

[...]porque hay espacios para las lluvias que humedecen sus insomnios[...]


Mi ciudad, hoy dos de febrero, está alegre, sin ninguna coordenada que le  reintegre
los pasos a las despedidas como novia en vísperas de perder su virginidad.
Mi ciudad es una novia anciana, lúgubre, legendaria, plena de hechizos y quimeras;
plagiada constantemente por las lluvias y el canto de las aves.
Parió temprano un arcoíris enredado en sus caminos,
Parió un trueno debajo de la ceiba que la dignifica y luego un güije a orillas del arroyo de Méndez.
Mi ciudad parió poetas y locos, ambos sumidos en el humus recóndito de sus mayores
pero sigue siendo virgen, sigue buscando el semen de la historia para embarazarse
en la liturgia de sus Iglesias y en lo vegetal de sus caminos.
Hoy, dos de febrero, la recuerdo como una  novia eterna y ambos sabemos el secreto que guardamos entre yaguas secas y hojas de yagrumas.
Porque hay espacios para las lluvias que humedecen sus insomnios libertarios.y para aquellos cánticos callados de los esclavos rebeldes o para estas palabras que ahora escribo en homenaje a la memoria de su virginidad y al ámbito azul que la protege y ama como esposo.




  
LLUEVE


La lluvia, sola, sin  las mariposas [...]


Cae la lluvia.
Danzan las hojas de los árboles
al compás de una música extraña.
Los recuerdos son mariposas
que vienen y se agrupan
para devorar las sombras.
Cae la lluvia esta mañana
quieta y ajena a la vendimia
de lo triste.
Cómplice la lluvia en la eclosión vegetal
de las begonias.
Esta lluvia sin color
¿qué argumenta
                        en sus líquidos?
¿Acaso un sonido desigual,
viudo de mis silencios
como metáforas desafiando insomnios?.
La lluvia, sola, sin  las mariposas
que nos llevarían  hacia la secreta conspiración
de la nostalgia




AUGURIO

[...] sé que la humedad te lleva a la prehistoria [...]




Si la lluvia sigue en su musical lamento
voy a pensar que me amas.
No porque la lluvia me trastorne
ni me haga sublimizar la realidad.
El caso es más complejo,  te conozco
y sé que la humedad te lleva a la prehistoria
de nuestros primeros encuentros
-los tiernos,
impredecibles momentos-
en que tomados de la mano
y con la mirada fija dentro del otro
nos bebíamos hasta la eternidad.

Si la lluvia sigue, voy a pensar que me amas,
aunque el tiempo haya pasado
y no nos reconozcamos
luego de las tantas heridas y batallas
producidas en común.





LUZ MARINA
¡Lucimar!
¿Luz y mar?
¿Luz, en el mar?


Lluvia que ha humedecido
las nostalgias.


Breve lluvia ésa, para la sed perdida
en las arenas de qué playas.
Lluvia que ha humedecido
las nostalgias.

Lluvia en el mar y  su luz
rigiendo el signo zodiacal que sabes,
 amparada  por esta lucidez
 que cabalga junto a unos inocentes
 unicornios de sueño…





LLUVIA EN LA TARDE.

 Lluvia y sustrato de humedad en los recuerdos[...]

La lluvia perezosa, esa que cae sin querer, como pidiendo disculpas bajo el cielo gris. Es la antesala de la melancolía. Un amor roto bajo una lluvia gris, es terrible y si ella tiene los ojos grises, qué se le va hacer si el alma se te ensombrece. El día gris es hermoso aunque nos traiga estos recuerdos agri-dulces
La lluvia deja esa inconmensurable nostalgia, ese infinito sustrato de recuerdos impostergables, Cae la lluvia como un cielo diluido en gris a nuestras almas.
Lluvia sobre el asfalto de las calles, en las hojas de los árboles y en los terrones del miedo a los charcos de tristeza.
 La lluvia… ¡cómo tremendamente imperas en el ser humano!.
¡Qué bastión de humedades tratas de  vencer en esa bendita eclosión que armoniza con la luz y con la triste cadencia de tus gotas sobre el cristal de cualquier ventana donde un rostro asoma su nostalgia!.
El día gris, empedrado
como lámina de acero,
es ave de mal agüero
clavándose a mi costado.
Pero me gusta ese lado
de fiera melancolía.
Es el gris que en cierto día
de juventud ya lejana,
una mirada temprana
de mujer, fue mi alegría.
 Lluvia, lluvia de Abril o de Diciembre.
 Lluvia y sustrato de humedad en los recuerdos, deja de caer y ultima de una vez por todas tus acuerdos y proposiciones con lo pretérito, lo incógnito, el misterio..
Yo me siento a observar, desde mi estancia humana, desde mi espacio empolvado de estrellas, las insólitas magnitudes del agua en sus esdrújulas cavidades donde se despereza una y otra vez, el fauno de la abulia.
Entonces…
Abro un libro y leo sobre el hombre que perdió el camino hacia sus bastiones.
Sirvo el vino en la copa de la esperanza,
Brindo y bebo desde mi victoria





LAS PALABRAS SE PIERDEN

Si la lluvia humedece
la noche de sus sexos[...]



 Si es mucha la distancia
Si los amantes pertenecen
al olvido, y son partes de esa
corteza extraviada que atormenta
los sueños en plenilunio
las palabras se pierden
Pero si los amantes conocen 
el sedimento del roció, 
en la exacta esencia de los cuerpos,
en la minúscula porción de la poesía.
Si la lluvia humedece
la noche de sus sexos en ruta hacia el sociego.
Entonces la palabra
 toma dimensiones siderales, 
levanta vuelo
y en el prisma del primer arcoiris 
establece de una vez
su hechizo y la demencia.


©Copyright
©Ernesto R. del Valle.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Poemas de mi libro en preparación: MIS GUERRAS Y OTRAS BATALLAS. [Con notas tomadas del prólogo escrito por el poeta LUCIO ESTEVEZ]

PORTADA NO DEFINITIVA

Mis guerras y otras batallas, del escritor y poeta cubano, Ernesto Rodríguez del Valle. Este poemario, además de la espontaneidad con que está escrito los, no hay nada furtivo en él pues hay un trabajo autoral exhaustivo en búsqueda de encontrar un lenguaje particular que exprese los sentimientos inspiradores del autor y gane el respeto de sus lectores.
En el libro encuentro poemas reflexivos acerca de la vida, el amor y la muerte como en el poema  Alborada:




ALBORADA


Nace la mañana.
Un confuso rumor se desplaza consumiendo las sombras que huyen de la vigilia en que el Hombre está con sus ojos cerrados como si un parto de lúcidas estrellas sucediera bajo sus párpados.
Es la mañana y es labor de las luces recién urdidas quien equilibra toda la noción de lo festivo, cuando el cuerpo  se desplaza lúcido y creíble como una pantera en  celo.

Así llega el día, en el lenguaje
humano de besos y gemidos.
De cuerpos cansados, abatidos
sin la noción hermosa del paisaje.
Es la realidad de todo viaje
que nunca parece concluido.


Las preocupaciones sociales y elementos de denuncia aparecen en Veamos al trasluz y en La noche en el hombre:



VEAMOS AL TRASLUZ



Veamos al trasluz las opulencias
generadas en zonas tributarias;
analicemos las prostibularias
razones de Empresas y de Agencias.

Señalemos con los dedos purgatorios
la raíz colonial de esas fortunas
que hacen oro del polvo de la luna
gracias a obreros con sueldos aleatorios.

Fatiga el alma, el hambre y la miseria,
el festín de parásitos en niños
que solean la muerte haciendo guiños.

Duele el hígado vivir en esta Feria
donde el rico es más rico y es más seria
la cruz en la piel de los armiños.






LA NOCHE EN EL HOMBRE



La noche en el pecho del Hombre, sigue
perdida y lejana, sin saber dónde.
La fatiga del alma no responde,
ni hay pétalo en el tiempo que la obligue
redimir su panteón de hermoso  velo.
Lo cubre a medio torso la hora vieja
sumisa por el vicio tras la reja
mientras la luz naufraga en hondo cielo.

Es  la noche en el hombre, sin porfía.
Como un mármol oscuro, o la fría
mortaja infeliz que en el puerto atraca.

Abrazado a la copa y a  la albahaca
se abandona el Hombre  en su resaca
junto al parto feroz, del nuevo día


En todos los poemas, Ernesto encuentra formas de expresar metáforas de una increíble originalidad, ejemplo de ello lo posee, Extraña imagen:

 EXTRAÑA IMAGEN



Era el crepúsculo y pasaste frente a mí
de manera tan exacta como un sueño.
Bella.
Terrenal.
Profundamente ajena
como ciertas frutas en sazón
en esos patéticos huertos olvidados.
Tenías la misma madurez y seriedad
la misma tristeza, el mismo embrujo.
Quise tocar tu orgullo evocativo
pero era ya tarde
Tu falda de hojitas y renuevos
batida por el viento, solamente me dejó
esa viejo y conocido olor a hembra
que despiden las frutas olvidadas...
un remoto amor... 
y algunos astros.




De íntimo contenido es el poema dedicado a su Camagüey,  Camagüey, ciudad legendaria  ciudad natal, donde une admiración y añoranza.  Y en su peregrinar por las leyendas tejidas años tras años,  nos deja estas hermosas imágenes,  para dignificarla en su magia…

 
CAMAGUEY CIUDAD LEGENDARIA




Mi ciudad, hoy dos de febrero, está alegre, sin ninguna coordenada que le  reintegre
los pasos a las despedidas como novia en vísperas de perder su virginidad.
Mi ciudad es una novia anciana, lúgubre, legendaria, plena de hechizos y quimeras;
plagiada constantemente por las lluvias y el canto de las aves.
Parió temprano un arcoíris enredado en sus caminos,
Parió un trueno debajo de la ceiba que la dignifica y luego un güije a orillas del arroyo de Méndez.
Mi ciudad parió poetas y locos, ambos sumidos en el humus recóndito de sus mayores
pero sigue siendo virgen, sigue buscando el semen de la historia para embarazarse
en la liturgia de sus Iglesias y en lo vegetal de sus caminos.
Hoy, dos de febrero, la recuerdo como una  novia eterna y ambos sabemos el secreto que guardamos entre yaguas secas y hojas de yagrumas.
Porque hay espacios para las lluvias que humedecen sus insomnios libertarios.y para aquellos cánticos callados de los esclavos rebeldes o para estas palabras que ahora escribo en homenaje a la memoria de su virginidad y al ámbito azul que la protege y ama como esposo




Vemos en Ernesto R. del Valle,  el dominio que tiene de la técnica poética cuando en este libro encontramos no sólo obras de las llamadas versos blancos o libres junto a  décimas, sonetos, prosas poéticas y experimentos válidos como el Decineto[1]La soledad de la rosa y Amor vagabundo poemas donde la rima consonante impera a la perfección  tocadas por un romanticismo nada estridente.



 LA SOLEDAD DE LA ROSA [Decineto]




Venga el terrible amor, suicidio de las horas
a esparcir su veneno de tiempo necesario
ahuyentando el placer vigente, imaginario.

Que venga con la aureola minúscula y suicida
de la ostia que llega desnuda hasta la cama
saboreando la  piel del tiempo que le olvida
y en pleno corazón la sangre se le inflama.

Que venga y que no olvide la rosa  en primavera
muriendo de silencio en un jardín cualquiera
marchitos ya sus pétalos de pérfidas auroras.

 
 AMOR DE VAGABUNDO.

(Decineto Alejandrino)




<...cruzada en la montura/ como una corza muerta>
Rubén M. VILLENA/ Cuba.






Sin hogar y sin besos entre las sombras pasa.
Soldado de la vida, camina lentamente 
por entre las trincheras del pecho y de la mente
desde donde se emboscan recuerdos de su casa.

Ella era tan hermosa, -su niña idolatrada-.
La amó como a su sombra, fue sombra de la nada
que atravesó una noche la sombra de una puerta.

Jinete del recuerdo cabalga por su historia
solo y vagabundo, llevando la memoria
<...cruzada en la montura como una corza muerta>




No puede faltar una profunda lectura del poema Impiedad de los amantes, porque es ejemplo de lo expresado anteriormente y no por ser poesía erótica está ausente el buen gusto de un poeta que logra transformar lo concreto en imágenes poéticas:

IMPIEDAD DE LOS AMANTES 

Para Victoria, por toda explicación.


Ella se desnuda piel a piel en un afán por intentar
el latido de las estrellas en su cuerpo.
Él recuerda que se abstuvo de tomarle el pulso al tiempo
y la amó con la simple cordialidad de los amigos.
Besó toda su femineidad como si besara una sombra
 Ungió los  senos y ese vientre que siempre le parecieron
ser la planicie  perfecta de otra geografía.
Cordialmente saltaron algunas palabras que volaron
junto a las notas de la quinta sinfonía de Beethoven
pero ya el viejo alemán no era el encanto de los primeros días.
La habitación seguía estando allí con sus paredes y ventanas
y el techo peligrosamente encima  de sus cuerpos.
después de todo, ella sació la hembra que lleva en el sexo,
pero comprendieron que nada fue igual ni comparado a aquellos días
en que las fieras indomables escapaban de sus cuerpos.
Pudieron haberlas encontrado pero el tiempo era más que una liturgia
y demasiado el cáliz de la ausencia que apuraron en el rito.
Una cortina de olvido quedó cerrada para siempre
cuando se despidieron  con un adiós callado.
quedaron divididos en fragmentos que comenzaron a desvivirse
                                                                                    desde entonces…




 Ernesto, además de trabajar incansablemente en su  obra por la que ha recibido galardones diversos, es director de la Revista Guatiní , tiene varios libros publicados y colabora en distintas publicaciones de índole periodística y cultural.



[1] Estructura poética creada por el autor, en la que se encuentran  presentes  los diez versos de la Decimal y la cuarteta y los tercetos del Soneto.