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viernes, 25 de diciembre de 2015

SELECCION DE POEMAS DE ERNESTO R. DEL VALLE



Del libro inédito: CATARSIS DEL TIEMPO





CATARSIS DEL TIEMPO

¿Cabalgan ya los corceles de la tarde?

¿Vuelan hacia las torres más altas, las palomas?

¿Se funden en el cielo, los acertijos de las nubes

y la mirada color nuez de los niños asombrados?

¿Condenado estoy al silencio de la sangre?

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El sol arde su esdrújula en los tejados coloniales,
 
arde en los arabescos

de las altas ventanas pero yo

voy por el ala de la sombra

junto a Miguelito y su guitarra, 

Suardías, con su sonrisa diplomática

enarbolando su carisma de poeta y Loredo
midiendo sus pasos con ecuaciones algebraicas.

Lucio y Juan Ruiz 
van como corceles en el viento
mitigando palabras y sonrisas.

Porque es en la franquicia del verano

donde los colores de mi ciudad 

resaltan en plazas, parques,

avenidas y estrechos callejones..


Es allí  que se establece el silencio de suavísimas estancias.

En los jardines se desesperan las begonias

y el jazmin suspira

por los senos de las adolescentes.

Para quien sobrevive a la sangre, 
le es propicia  las celadas del recuerdo…




NOCTURNO CON LUNA Y NIEBLA

Hoy la noche tiene la luna gastada por la niebla.
El cielo llora una porción de tristeza
y el perro ladra su flacura
al borracho que pasa 
con sus sapos y culebras.
Un niño llora por la teta de su madre
como hace tiempo otro niño
luchaba por su vida sobre el seno materno 
y ya hombre moría a vida limpia  sobre otro seno y otro vientre.
No sé por qué  la niebla devora
la luna ni adonde van perro 
y borracho a esta hora en que mis chipojos
se preparan para fugarse 
detrás de los recuerdos
sólo sé que tú  sigues, como siempre,
lamiendo la costilla con la que te hicieron doble mía, 
enemiga mía...



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MIEDO

El miedo es ese caos que cambia de nombre

Cuando sus dedos recorren nuestra espalda

Y la realidad de entonces se hace otra realidad

Desconocida en la sorpresa frutal de las pupilas.

Porque dentro de nuestros apetitos,

En la razón perdida del momento,

En el tacto lacio de sus manos

El miedo nos acoge recién nacidos

En la diáspora de magras estaciones

Y nos integra en falsas novedades eclesiásticas.

Entonces vindicamos los estatutos de lo Humano

Y despertamos del caos para seguir viviendo. 




POEMA SUBVERSIVO
                                        [Poema pareado, sin métrica]

Lo digo, hermano, hermana y lo repito:
el mundo está cojeando y dando grito.

Tiene hambre y le dan balas
a la paloma de la Paz le amputaron las alas.
El cielo está que arde, Cristo llora,
el hombre sólo lleva la cruz ahora

si es de oro o platino solamente.
La humildad se le ha perdido a la gente

que anda trastornada dando vueltas
como una ruleta loca o como hormigas sueltas,

alrededor de nada y de la nada
con sueños de oropel sobre la almohada.

Mientras el mundo grita y el hambre asoma
su rostro tras la manca paloma;

mientras Dios se atormenta y el cielo arde
porque crucificamos a Cristo cada día, más temprano que tarde.

Mientras, la cruz de madera no es tesoro
para los que muestran en su cuello la riqueza y el oro,
por encima de la pobreza y la humildad;
por encima de la humana solidaridad.

Mientras, hay gente dando vueltas en la noria
olvidando a sus mártires olvidando su historia.

Mientras, en nada piensa esta gente,
hay otros con su brazo urgente

alzando sus banderas solidarias.
Son voces de la tierra, son voces proletarias;

gente con sus brazos, sin cansancio ni lamentos
elevados a los cuatro vientos.

Y Cuba junto a ellos con su enérgico grito,
lo digo, hermano, hermana y lo repito.



UN MUNDO ASI 


Un día así con los colores del mundo, 

respirable hasta el fondo, es lo que quiero. 

Un día con la moneda lista para el cambio, 

sin la vergüenza del hambre olfateando los bolsillos, 

sin infancia pretérita olvidada en los tachos de basura. 

. 
Sin libros solitarios, 

sin la mujer golpeada y doméstica, masculinamente avasallada,

con el lirio de la angustia punzándole el corazón. 


Un mundo así, con los colores del día es lo que quiero, 

sin cañones ni misiles rondando nuestros sueños 

con su presencia de muerte y pestilencia; 

con hombres que muriendo eliminen la miseria 

llevándose el amor en sus espinas. 


Con música de Bach 

o a ritmo de Bachata, 

con pasillos de Tango, 

arabescos de Cumbia, 

a flor de piel la Zamba. 

o la Guaracha, 

no importa . 


Por un día así, sin drogas y con lazos de gente solidaria, 

estoy listo a desangrarme. 




LLUVIA  EN LA TARDE

La lluvia perezosa, esa que cae sin querer, como pidiendo disculpas bajo el cielo gris. Es la antesala de la melancolía. Un amor roto bajo una lluvia gris, es terrible y si ella tiene los ojos grises, qué se le va hacer si el alma se te ensombrece. El día gris es hermoso aunque nos traiga estos recuerdos agri-dulces
La lluvia deja esa inconmensurable nostalgia, ese infinito sustrato de recuerdos impostergables, Cae la lluvia como un cielo diluido en gris a nuestras almas.
Lluvia sobre el asfalto de las calles, en las hojas de los árboles y en los terrones del miedo a los charcos de tristeza.
 La lluvia… ¡cómo tremendamente imperas en el ser humano!.
¡Qué bastión de humedades tratas de  vencer en esa bendita eclosión que armoniza con la luz y con la triste cadencia de tus gotas sobre el cristal de cualquier ventana donde un rostro asoma su nostalgia!.
El día gris, empedrado
como lámina de acero,
es ave de mal agüero
clavándose a mi costado.
Pero me gusta ese lado
de fiera melancolía.
Es el gris que en cierto día
de juventud ya lejana,
una mirada temprana
de mujer, fue mi alegría.

 Lluvia, lluvia de Abril o de Diciembre.
 Lluvia y sustrato de humedad en los recuerdos, deja de caer y ultima de una vez por todas tus acuerdos y proposiciones con lo pretérito, lo incógnito, el misterio..
Yo me siento a observar, desde mi estancia humana, desde mi espacio empolvado de estrellas, las insólitas magnitudes del agua en sus esdrújulas cavidades donde se despereza una y otra vez, el fauno de la abulia.
Entonces…
Abro un libro y leo sobre el hombre que perdió el camino hacia sus bastiones.
Sirvo el vino en la copa de la esperanza,
Brindo y bebo desde mi victoria.

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